Revista Universitaria del
CARIBE
Volumen 32, No. 2, Julio-Diciembre, 2024
COPYRIGHT © (URACCAN) TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ISSN: 23115807 PRINT ISSN: 23117346 Online
https://doi.org/10.5377/ruc.v32i2.22306
89
Recibido: 14/01/2025 - Aprobado: 23/10/2025
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Atribución-NoComercial-NoDerivadas
Amador Mayorga, J. R., Rossman Tejada, C. E., y Calambas Calderón, J. (). Transmisión de conocimientos, saberes y prácticas ancestrales
de las parteras indígenas miskitas de Kamla a las nuevas generaciones. Revista Universitaria del Caribe, 32(), -. https://doi.
org/./ruc.vi.
Transmisión de conocimientos, saberes y prácticas
ancestrales de las parteras indígenas miskitas de Kamla a
las nuevas generaciones
Transmission of ancestral knowledge, wisdom and practices from the indigenous Miskito midwives
of Kamla to new generations
Jessenia Raquel Amador Mayorga
1
Carmen Elena Rossman Tejada
2
Johana Calambas Calderón
3
RESUMEN
Este estudio se centra en la “Transmisión de conocimientos, saberes y prácticas ancestrales de las parteras
indígenas miskitos de Kamla a las nuevas generaciones”, se llevó a cabo con el propósito de documentar las
prácticas ancestrales de las parteras. Se empleó la metodología CCRISAC, donde la convivencia armónica
con los comunitarios, diálogos de saberes y conversatorios con parteras, líderes y mujeres asistidas
permitió la construcción de lazos de conanza para recolección de información profunda y conable. Los
principales hallazgos demostraron que la atención que brinda la partera a las mujeres embarazadas se da
desde el momento que conrma el embarazo, seguido, hay un proceso de seguimiento durante el embarazo
y después del parto, en el que la partera cuando lo requiere hace uso de la medicina tradicional para la
sanación de los males producidos por los espíritus. Por otra parte, las mujeres asistidas han experimentado
una convivencia estrecha y armónica con las parteras. Para el rescate y revitalización cultural de los saberes
y prácticas ancestrales, se propone en conjunto con las y los comunitarios la implementación de acciones
como la realización de talleres, conversatorios, diálogos de saberes con las sabias ancestrales, capacitaciones
a las nuevas generaciones para la atención a las mujeres embarazadas para continuar con el legado cultural
del pueblo Miskitu de Kamla.
Palabras Clave: Parteras tradicionales, saberes, prácticas, trasmisión de conocimiento
1
Máster en Docencia Universitaria. Docente de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense, Recinto Bilwi. Correo electrónico:
raquelmayorgajesenia@gmail.com. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1919-0425 .
Master's degree in University Teaching. Professor at the University of the Autonomous Regions of the Nicaraguan Caribbean Coast, Bilwi Campus
2
Máster en Docencia Universitaria. Docente de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense, Recinto Bilwi. Correo electrónico:
rossmantejada65@yahoo.es. ORCID: https://orcid.org/0009-0001-8667-0691 .
Master's degree in University Teaching. Professor at the University of the Autonomous Regions of the Nicaraguan Caribbean Coast, Bilwi Campus
3
Licenciada en español. Estudiante de maestría en Docencia Universitaria. Correo electrónico: calambasjohana6@gmail.com. ORCID: https://orcid.org/0000-
0001-9799-220X
Bachelor's degree in Spanish language. Student of Master degree in University Teaching
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ABSTRACT
is study focuses on the “Transmission of ancestral knowledge, wisdom and practices from the indigenous
Miskito midwives of Kamla to new generations.” It was carried out with the purpose of documenting the
ancestral practices of midwives. e CCRISAC research methodology was employed, where harmonious
coexistence with community members, knowledge-sharing dialogues, and conversations with midwives,
community leaders, and assisted women enabled the building of trust for the collection of in-depth and
reliable information. e main ndings revealed that the care provided by a midwife to pregnant women
begins as soon as the pregnancy is conrmed. is is followed by continuous monitoring during pregnancy,
childbirth, and postpartum. When necessary, the midwife makes use of traditional medicine to heal
ailments believed to be caused by spirits. Furthermore, the women assisted reported experiencing close and
harmonious relationships with the midwives. For the rescue and revitalization of ancestral knowledge and
practices, the study proposes, together with community members, the implementation of actions such as
workshops, dialogues with ancestral wise women, and training for new generations in caring for pregnant
women, in order to continue the cultural legacy of the Miskitu people of Kamla.
Keywords: Traditional midwives, wisdom, practices, knowledge transmission
I. INTRODUCCIÓN
La transmisión de conocimientos ancestrales constituye un componente fundamental para la preservación
de las identidades culturales de los pueblos originarios. En las comunidades miskitu de la Región Autónoma
de la Costa Caribe Norte de Nicaragua, las parteras tradicionales han desempeñado históricamente un rol
clave en la atención materno-infantil, mediante prácticas que integran saberes espirituales, conocimientos de
la medicina tradicional y experiencias transmitidas de generación en generación. No obstante, estos saberes
enfrentan riesgos de desaparición debido a los procesos de modernización, la creciente institucionalización
de los servicios de salud y el debilitamiento de los mecanismos tradicionales de transmisión oral y práctica.
En este contexto, diversas investigaciones han resaltado la relevancia de la medicina tradicional en
comunidades indígenas. Botteri y Bochar (2019) señalan que las parteras no solo cumplen funciones
relacionadas con la atención del parto, sino que también actúan como consejeras espirituales y cuidadoras del
bienestar comunitario. De manera complementaria, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2021)
recomienda fortalecer el diálogo intercultural en salud, reconociendo el valor de los saberes tradicionales en
contextos pluriculturales. Sin embargo, pese a estos aportes, persiste una brecha de conocimiento respecto
a los procesos actuales de transmisión de estos saberes hacia las nuevas generaciones, particularmente en
comunidades especícas como Kamla.
Frente a esta necesidad, la presente investigación tuvo como objetivo documentar los conocimientos
ancestrales de las parteras indígenas de la comunidad de Kamla, con el propósito de contribuir a su
transmisión intergeneracional y a su revalorización sociocultural. Para ello, se emplearon metodologías
participativas basadas en la convivencia comunitaria, los conversatorios y los diálogos de saberes, lo que
permitió recopilar experiencias signicativas desde las voces de las parteras y de las mujeres atendidas
por ellas.
Entre los objetivos especícos alcanzados se encuentran: (a) describir los procesos y formas de atención
brindadas por las parteras tradicionales de Kamla mediante una convivencia respetuosa y el diálogo
intercultural; (b) recuperar testimonios y experiencias de mujeres asistidas por parteras, a través de
conversatorios abiertos sobre el embarazo, la labor de parto y el parto; y (c) elaborar, en conjunto con
líderes comunitarios y parteras, una propuesta orientada al rescate y la transmisión de saberes, con énfasis
en prácticas signicativas que fortalecen la identidad cultural miskitu.
Esta investigación constituye un esfuerzo por revalorizar los saberes ancestrales desde la propia
comunidad, reconociendo que su preservación no solo responde a una dimensión cultural, sino también a
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consideraciones de salud, dignidad y derechos colectivos. En este sentido, las y los comunitarios proponen
estrategias como la realización de talleres, capacitaciones y conversatorios, así como la coordinación
interinstitucional con el Ministerio de Salud (MINSA), la URACCAN y el Gobierno Regional, a n de
fortalecer la articulación de acciones orientadas al rescate y la revitalización de los saberes y prácticas
ancestrales del pueblo miskitu de Kamla.
II. REVISIÓN DE LITERATURA
De conformidad al concepto que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002), la partera
tradicional, también llamada "comadrona" o "matrona comunitaria":
Es una proveedora independiente de cuidados primordiales y primarios durante el embarazo, parto
y posparto y es quien así es reconocida por su comunidad o jurisdicción. Ella ofrece sus servicios
a las madres en sus hogares. Trabaja en los países en desarrollo y en ocasiones ejerce en países
desarrollados. Es vecina de las madres que asiste y muchas son aborígenes. (p. 8)
Desde la percepción del pueblo Miskitu de Kamla, la partera es como la madre de las madres. Las parteras
desarrollan una función fundamental dentro de la comunidad, puesto que son las encargadas de velar por
el bienestar de las mujeres embarazadas. También, la partera es la persona respetada en la comunidad por
su trabajo de asegurar el nacimiento de los niños de la comunidad (R. Simons en comunicación personal,
17 agosto, 2023).
Para Gonzales (2010), la partera tradicional trabaja y colabora en la salud del bebé recién nacido y le cuida
por el tiempo que juzgue necesario. También cuida la salud de la mujer, educa sobre planicación familiar y
está accesible para ayudarla con sus necesidades a través de su vida. Su sabiduría la obtiene como aprendiz
tradicional, método informal y costumbre antigua de la profesión que puede incluir: El aprendizaje por su
experiencia como madre, asistiendo a otras mujeres, de sus ancestros, colegas, sanadores, otros servidores
de la salud y de manera autodidacta; sueños, ejemplos de la naturaleza, de su espiritualidad y de Dios.
También, la partera es reconocida como una responsabilidad profesional y responsable que trabaja en
asociación con las mujeres a dar el apoyo necesario, la asistencia y asesoramiento durante el embarazo, el
parto y el puerperio, para llevar a cabo nacidos en la propia responsabilidad de la matrona y proporcionar
cuidados para el niño. Este cuidado incluye medidas preventivas, la promoción de nacimiento normal, la
detección de complicaciones en la madre y el niño, el acceso de la debida asistencia médica o de otro y la
realización de medidas de emergencia (Gonzales, 2010).
Respecto a la labor y el papel que la partera tradicional desempeña en la comunidad la sabia partera
Magdalena Nihimaya expresó:
Las parteras son muy importantes dentro de la comunidad, especialmente cuando en la comunidad
no existe asistencia médica o clínica. Además, contar con los conocimientos y saberes de las parteras
permite que se preserve la vida de las mujeres y la continuidad de la procreación. Asimismo, con el
acompañamiento que les brindan a las mujeres, estas se sienten más seguras y tienen conanza para
contarle a la partera todo lo que sienten. Para las embarazadas que son asistidas por las parteras,
es muy importante contar con una partera que la escucha con mucha atención, le muestra cariño,
comprensión y conanza. Por lo que esto genera un ambiente armónico y de mucha tranquilidad
para la embarazada. (Comunicación personal, 20 de agosto, 2023)
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Por otra parte, la medicina tradicional juega un papel fundamental en el proceso de atención a las mujeres
embarazadas, ya que, para sanar las enfermedades producidas por los espíritus acuden a su práctica y uso.
En tal sentido, Espinoza y Pastorino (2021) explican que la medicina tradicional se usa en diferentes tipos
de enfermedades como: Diarrea, dolor de cabeza, calentura, grisi siknis, isigni, yumuh (purawitchka),
latawira, prahako, duhindu.
Asimismo, a través de una comunicación personal con Cornelio Castellón Schultz, reverendo de la iglesia
Morava y Rosalío Simons, consejo de ancianos de la comunidad en (septiembre del 2023), expresaron: “en
la comunidad de Kamla todavía se hace uso de la medicina tradicional, los Sukias y los curanderos juegan
un papel fundamental en este proceso, ya que estos atienden a las personas que tienen enfermedades
provocadas por los fenómenos sobrenaturales o espíritus, lo cual se da cuando las personas no cumplen
las leyes naturales de salud (Wan kainakahbaia), que signica autoprotección”. Esta sanación según la
costumbre, la realizan mediante ritos, en el que hacen uso de hierba, aguas aromáticas y expresiones en
tonos de susurros, aplicando cada uno su método y estilo de cura.
La partera es una gura fundamental en la comunidad, dado que es la encargada de atender a las mujeres
embarazadas. El trabajo de la partera es sobar a las mujeres para ubicar bien la matriz (en el caso que tenga
problemas para concebir), dar seguimiento y vigilancia a las mujeres embarazadas. Cuando lo amerita,
también hacen uso de la medicina tradicional, es decir, utilizan tipos de plantas o hierbas para tratar la
situación de salud de la mujer. También, las parteras ayudan a las mujeres embarazadas para tener a su
bebé en casa sin la ayuda de un médico. Este cúmulo de conocimientos y saberes lo ha adquirido mediante
la experiencia, y la sabiduría heredada por sus ancestros (R. Simons, comunicación personal, 15 de agosto,
2023).
Al abordar acerca de la cultura, se encuentran un sin número de conceptos y signicados que se le atribuye
a esta palabra tan importante para todo pueblo. La cultura es creación, es ciencia, moral, arte, es técnica,
es, en denitiva, salvación de la vida humana, pero también es una gran amenaza para ésta. Cuando la
cultura se estudia y se valora sólo en la vertiente objetiva, sin tener en cuenta el valor que ésta tiene para
la edicación del individuo se convierte en algo peligroso (Mumford, 1952).
También, en palabra de Cardinal y Loughmiller (2025) se encuentra que:
La cultura es ese sistema de signicados, conocimientos, símbolos y experiencias que se comparten
y se expresan en los comportamientos y prácticas de los miembros de un grupo y que les dan una
denición social y un sentido de asociación. Los grupos humanos se expresan a través de rituales,
ceremonias y símbolos los cuales pueden servir para mantener la cultura al mantener y reforzar
presente estos tipos de manifestaciones. (p. 6)
Sin embargo, pueden producirse procesos de transculturación debido al contacto con otras culturas, en
ese sentido, Unigarro (2015) explica que, la transculturación es un proceso en el que la cultura al interactuar
directamente con las otras culturas dominantes va debilitándose poco a poco hasta llegar a perder totalmente
la cultura propia y adoptar la externa.
De acuerdo con Chiappe (2015) y Unigarro (2015) la aculturación es el proceso de tránsito de una cultura
a otra y sus repercusiones sociales de todo género. Mientras que la transculturación se reere a las
diferentes fases del proceso transitivo de una cultura a otra, porque éste no consiste solamente en adquirir
una distinta cultura, que es lo que en rigor indica la voz angloamericana aculturación, sino que el proceso
implica también necesariamente la pérdida o desarraigo de una cultura precedente, lo que pudiera decirse
una parcial desculturación y, además, signica la consiguiente creación de nuevos fenómenos culturales
que pudieran denominarse de enculturación.
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La Costa Caribe Norte de Nicaragua cuenta con un modelo de salud propio que responde a las necesidades
de salud de los pueblos indígenas de la región.
Este modelo, es el instrumento para aplicar el componente de provisión de servicios, del Modelo de Salud
de la RACCN. Además, este instrumento permite asegurar la universalidad del derecho a la salud para toda
la población nicaragüense, promoviendo la universalidad del derecho a la salud para todos, lo que a su vez
permite que la región tenga comunidades, familias y personas física, mental, espiritual y socialmente sanas
desarrollándose en un ambiente saludable con amplia participación ciudadana, fortaleciendo la autonomía
basada en el respeto a los derechos y responsabilidades individuales y colectivas (URACCAN, 2009).
Asimismo, el modelo de salud establece la cobertura de atención primaria a la población de la región
orientando lo siguiente:
La población tenga acceso a la atención primaria a nivel comunitario. Es decir, que la base de la prestación
de los servicios será la propia comunidad o el barrio. Para tal efecto, seguirán siendo eslabones fundamentales
de la atención en salud, los voluntarios de la comunidad, es decir, las parteras empíricas, los líderes de salud
y los brigadistas botánicos. Especial interés se le prestará a la integración al sistema de los curanderos,
profetas y Sukias, dándosele reconocimiento a nivel local, municipal y regional como representantes de
una cultura médica, que históricamente ha atendido a la comunidad (URACCAN, 2009).
III. MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación se desarrolló en la comunidad indígena miskitu de Kamla durante un período de diez
meses en el año 2023, con el objetivo de rescatar y revitalizar la sabiduría ancestral de las parteras tradicionales,
reconociendo su papel en la atención a mujeres embarazadas y en la transmisión intergeneracional de
conocimientos propios de la comunidad. El estudio se sustentó en un enfoque cualitativo con orientación
sociocrítica y participativa, coherente con la metodología Cultivo y Crianza de Sabidurías y Conocimientos
(CCRISAC), promovida por la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense
(URACCAN). Este enfoque permitió comprender la realidad desde la cosmovisión miskitu, valorando la
oralidad, la experiencia vivida y la construcción colectiva del conocimiento como elementos centrales del
proceso investigativo.
Los sujetos que nos colaboraron en el estudio fueron por dos parteras ancestrales, 10 mujeres atendidas
durante su embarazo, así como líderes comunitarios y ancianos, quienes aportaron saberes, experiencias
y memorias vinculadas a la partería tradicional. Para la recolección de la información se implementaron
técnicas cualitativas coherentes con el CCRISAC, entre ellas diálogos de saberes, conversatorios comunitarios,
observación participativa y convivencia comunitaria. Estas estrategias facilitaron un intercambio horizontal
de conocimientos y permitieron profundizar en las prácticas de atención a mujeres embarazadas, así como
en los mecanismos de transmisión de estos saberes a las nuevas generaciones.
La aplicación de la metodología CCRISAC fortaleció el reconocimiento de los saberes ancestrales como
conocimientos válidos y vigentes, contribuyendo a su visibilización, revitalización y valoración dentro del
contexto comunitario.
IV. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Conocimientos, saberes y prácticas de las parteras
Durante los diálogos sostenidos con doña Johana Simons, partera ancestral de la comunidad, se evidenció
que la adquisición de sus conocimientos se sustenta en una combinación de espiritualidad y aprendizaje
práctico comunitario. Según su testimonio, el ejercicio de la partería se concibe como un don otorgado por
Dios, el cual se fortalece mediante la observación y la experiencia adquirida junto a otras parteras desde
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temprana edad. Este proceso le permitió atender su propio parto y, posteriormente, iniciar su labor como
partera en la comunidad.
Estos relatos reejan que, desde la cosmovisión miskitu, la atención a las mujeres embarazadas es
entendida como un don espiritual concedido por el Creador, que se consolida a través de la transmisión
intergeneracional de saberes. La articulación entre espiritualidad y práctica comunitaria otorga legitimidad
social y ecacia al ejercicio de la partería ancestral. Esta concepción se relaciona con lo planteado por Mumford
(1952); Cardinal y Loughmiller (2025) quienes señalan que la cultura integra creación, ciencia, técnica, arte
y moral como elementos fundamentales para la preservación de la vida humana. En este sentido, el uso
de plantas medicinales y la atención a las mujeres embarazadas constituyen saberes ancestrales que se
fortalecen mediante la experiencia práctica y la enseñanza comunitaria.
De manera complementaria, la partera ancestral Magdalena Aiseas manifestó que su conocimiento
también se origina en una experiencia espiritual y comunitaria. Según su relato, recibió en sueños un
llamado que le asignó la responsabilidad de cuidar la vida de los niños, experiencia que marcó el inicio de
su dedicación a la atención de mujeres embarazadas en la comunidad. Estos testimonios evidencian que el
reconocimiento del don espiritual constituye un elemento central en la legitimación del rol de la partera
dentro del tejido social miskitu.
En consonancia con los enfoques de salud intercultural y comunitaria, los resultados muestran que
la partería tradicional cumple un papel fundamental en la promoción, prevención y atención de la salud
materna. Esta práctica se sustenta en procesos de aprendizaje no formal que integran la experiencia práctica,
la transmisión intergeneracional de saberes ancestrales y la espiritualidad como ejes centrales del cuidado
(Gonzales, 2010). Desde esta perspectiva, la salud se concibe de manera integral, articulando el bienestar
físico, emocional y espiritual.
Asimismo, se identicó que el ejercicio de la partería ancestral se articula con el uso de la medicina
tradicional para el tratamiento de padecimientos asociados a desequilibrios físicos y espirituales. Esta
práctica continúa vigente en la comunidad y cuenta con la legitimación social de líderes religiosos y
autoridades tradicionales, quienes reconocen su efectividad y pertinencia cultural (Espinoza y Pastorino,
2021). En este contexto, la partería tradicional se consolida como una práctica socialmente validada que
fortalece los sistemas locales de salud y contribuye a la continuidad cultural.
Los resultados también evidencian que la partería tradicional cumple funciones preventivas, educativas
y asistenciales que trascienden el ámbito clínico, posicionando a la partera como un agente clave en el
acompañamiento integral de la mujer durante el embarazo. La combinación de conocimientos ancestrales,
prácticas espirituales y medicina tradicional permite responder de manera culturalmente pertinente a las
necesidades de salud materna, fortaleciendo la conanza comunitaria y la sostenibilidad de los saberes
locales (Gonzales, 2010; Espinoza y Pastorino, 2021).
No obstante, los diálogos con líderes comunitarios revelaron que la continuidad de este legado enfrenta
desafíos signicativos. Los participantes señalaron que anteriormente la comunidad contaba con más de
seis parteras; sin embargo, la mayoría ha fallecido y actualmente solo permanecen dos, ambas de edad
avanzada. Esta situación genera preocupación entre los ancianos y líderes comunitarios, quienes consideran
esencial la transmisión de los saberes a las nuevas generaciones, dado que la ausencia de procesos formales
de sucesión pone en riesgo la preservación de los conocimientos y prácticas ancestrales vinculadas a la
partería tradicional.
En este marco, los diálogos de saberes permitieron identicar un conjunto de normas tradicionales que
regulan el ejercicio de la partería en la comunidad miskitu de Kamla. Estas normas establecen criterios de
pertenencia comunitaria, reconocimiento social, experiencia práctica, ética y validación colectiva, incluyendo
el aval de autoridades tradicionales como los ancianos, el wihta (juez comunitario) y los síndicos. Dichas
disposiciones reejan la cosmovisión indígena en torno a la atención del embarazo y el parto, y constituyen
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un mecanismo de resguardo cultural orientado a garantizar la calidad, legitimidad y continuidad de la
partería ancestral, entendida como una práctica que articula ciencia, moral, técnica y preservación de la
vida humana (Mumford, 1952).
Las normas comunitarias identicadas son las siguientes:
1. Solo las mujeres nacidas y originarias de la comunidad, pertenecientes al pueblo indígena, pueden
ejercer la partería.
2. Deben poseer conocimientos sólidos y habilidades para atender partos naturales.
3. Deben ser madres y contar con reconocimiento comunitario por su labor como parteras.
4. Deben ser recomendadas por una partera con mayor trayectoria en la comunidad.
5. Haber sido ayudantes de otra partera y contar con la aprobación de su desempeño.
6. Haber atendido al menos un parto de manera autónoma y exitosa como prueba nal.
7. Contar con el aval otorgado por la comunidad, los ancianos, el wihta y los síndicos.
8. Practicar principios éticos en los procesos de atención a las mujeres embarazadas.
9. El ejercicio de la partería es exclusivo de las mujeres; los varones no están autorizados para atender
a mujeres embarazadas.
10.
Participar en procesos de capacitación con el Ministerio de Salud (MINSA) y organizaciones no
gubernamentales para fortalecer sus conocimientos.
Estas normas, construidas colectivamente por los líderes y la comunidad, reejan la cosmovisión miskitu
sobre la atención del embarazo y el parto, y buscan asegurar la continuidad y legitimidad de las prácticas
culturales, integrando ciencia, moral, técnica y preservación de la vida humana (Mumford, 1952).
Proceso de atención brindado a las mujeres embarazadas
En correspondencia con el reconocimiento social, espiritual y normativo de la partería ancestral descrito
en el apartado anterior, el ejercicio práctico de esta labor se materializa en un conjunto de acciones concretas
orientadas al cuidado integral de la mujer embarazada. Dichas acciones se sustentan en saberes empíricos,
espirituales y comunitarios que guían el proceso de atención desde la identicación temprana del embarazo
hasta el periodo posnatal. En este sentido, la partera tradicional no actúa únicamente como asistente del
parto, sino como acompañante permanente del proceso reproductivo, articulando prácticas corporales,
uso de plantas medicinales y cuidados espirituales, en coherencia con la cosmovisión miskitu y las normas
comunitarias que regulan su ejercicio. A continuación, se describen las principales prácticas que conforman
el proceso de atención brindado a las mujeres embarazadas en la comunidad de Kamla.
Palpación fetal y sobo
La práctica de la palpación del feto mediante sobos, como se observa en la comunidad miskitu de Kamla,
evidencia la capacidad de las parteras tradicionales para combinar conocimientos empíricos, experiencia
práctica y saberes ancestrales en la atención materna. Este procedimiento permite a la partera identicar
el tamaño, la ubicación y el estado de salud del feto, contribuyendo a la prevención de complicaciones
durante el parto y garantizando la seguridad tanto de la madre como del recién nacido. Tal práctica se alinea
con la denición de partera tradicional planteada por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002),
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que reconoce a estas profesionales como proveedoras independientes de cuidados primarios durante el
embarazo, parto y posparto, cuya labor incluye la detección temprana de riesgos y la implementación de
medidas preventivas.
Asimismo, Gonzales (2010) destaca que la partera tradicional no solo atiende el parto, sino que realiza
un seguimiento integral de la salud materna, educando, asesorando y apoyando a la mujer durante todo
el proceso, funciones que se evidencian en la realización de los sobos. La percepción comunitaria refuerza
esta visión: según R. Simons (comunicación personal, 15 de agosto de 2023), la práctica de la palpación
fetal no solo es un procedimiento técnico, sino también un acto de cuidado culturalmente signicativo que
protege la vida y fortalece la conanza de las mujeres en la atención de sus embarazos.
En este contexto, los sobos no deben interpretarse únicamente como una técnica física, sino como un
componente central de la partería ancestral que integra dimensión práctica, preventiva y espiritual, lo que
permite comprender la partería tradicional como una práctica de salud intercultural con relevancia clínica,
social y cultural.
Toma de la presión arterial
Los hallazgos obtenidos sobre las prácticas de las parteras tradicionales en la comunidad de Kamla
evidencian que, a pesar de la ausencia de instrumentos médicos sosticados, estas profesionales desempeñan
un papel central en la atención de las mujeres embarazadas, basándose en saberes ancestrales y experiencia
práctica. La toma de la presión arterial mediante los dedos, aunque rudimentaria, representa un método
efectivo para evaluar el estado de salud de la madre y garantizar el bienestar del bebé, lo que coincide con
la denición de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002) sobre la partera tradicional, como una
proveedora de cuidados primordiales durante el embarazo y parto, reconocida por su comunidad y vecina
de las madres a quienes asiste.
Asimismo, los sobos con esencias constituyen una práctica clave para palpar al feto, valorar su desarrollo
y ubicarlo en la posición correcta para prevenir complicaciones durante el parto. Esta técnica reeja un
conocimiento profundo de la anatomía y siología fetal adquirido a través de la experiencia, la transmisión
cultural y la observación de la naturaleza, tal como señala Gonzales (2010), quien enfatiza que la sabiduría
de la partera se obtiene mediante aprendizaje informal, la experiencia propia como madre, y la enseñanza
de ancestros y colegas.
El acompañamiento constante que ofrecen las parteras, especialmente en la fase nal del embarazo y
durante el parto, permite una vigilancia directa de la progresión del trabajo de parto, interviniendo cuando
es necesario para facilitar el nacimiento. Esta práctica reeja la función social y comunitaria de la partera,
considerada “la madre de las madres” por la población Miskitu de Kamla (R. Simons, comunicación personal,
17 de agosto, 2023). Asimismo, la partera Magdalena Nihimaya resalta la importancia del acompañamiento
afectivo y seguro, el cual genera conanza en la embarazada y contribuye a un ambiente armónico durante
el proceso de parto (comunicación personal, 20 de agosto, 2023).
El uso de la medicina tradicional complementa estas prácticas, integrando conocimientos sobre plantas
medicinales y ritos curativos para atender enfermedades atribuibles a causas espirituales o desequilibrios
naturales (Espinoza y Pastorino, 2021; R. Simons y C. Castellón Schultz, comunicación personal, septiembre
de 2023). Este enfoque resalta la interrelación entre cultura y salud, donde la partera no solo actúa como
profesional de la salud, sino también como preservadora de los saberes ancestrales de la comunidad.
Además, estas prácticas reejan la importancia de la cultura como sistema de signicados compartidos
que guía las acciones y conductas de los miembros de la comunidad (Mumford, 1952). En este contexto, la
partera es un eje de transmisión cultural y de preservación de la identidad de la comunidad, función que se
ve amenazada por procesos de transculturación y aculturación, los cuales pueden debilitar los conocimientos
propios frente a inuencias externas (Unigarro, 2015; Chiappe, 2015).
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Finalmente, el modelo de salud de la Costa Caribe Norte de Nicaragua reconoce la relevancia de estas
prácticas tradicionales, integrando a las parteras empíricas, curanderos y líderes comunitarios como parte
fundamental de la atención primaria (URACCAN, 2009). Esto asegura la cobertura y accesibilidad de los
servicios de salud, fortaleciendo la autonomía comunitaria y la preservación de la medicina tradicional, lo
que conrma el papel indispensable de la partera en la salud materna y neonatal.
Atención con plantas medicinales
Cuando la partera tradicional identica que una mujer cursa un embarazo con riesgo de parto seco,
recurre al uso de la medicina tradicional mediante la preparación de una bebida a base de una or roja y
sus hojas, conocida en lengua miskitu como Tangni pauni y denominada en español como or de avispa
(Hibiscus rosa-sinensis). La preparación consiste en remojar la or y las hojas en agua limpia, triturarlas
manualmente hasta obtener un líquido espeso, colarlo y dejarlo reposar entre una y dos horas. Según el
saber tradicional, esta bebida es administrada a la mujer embarazada tres veces al día durante una semana
previa al parto, con el objetivo de prevenir complicaciones asociadas a la falta de lubricación del canal de
parto, situación que, de acuerdo con las parteras, podría generar sufrimiento fetal, consumo del líquido
amniótico, asxia y, en casos extremos, la muerte del recién nacido o de la madre.
Asimismo, las parteras reconocen que la mujer gestante se encuentra en un estado de vulnerabilidad
física y espiritual, lo que la hace susceptible a afecciones causadas por entidades sobrenaturales presentes
en la cosmovisión miskitu, tales como Isigni (espíritu de un fallecido), Liwa mairin (espíritu de las aguas),
Prahako (espíritu de las lluvias), Latawira (alma en pena) y Duhindu (espíritu del bosque) (M. Nihimaya,
comunicación personal, 2023; Espinoza y Pastorino, 2021). Las prácticas de protección frente a estas amenazas
constituyen un componente esencial del cuidado integral, ya que combinan medidas preventivas, rituales
espirituales y estrategias de autocuidado que promueven la seguridad física y emocional de la mujer durante
la gestación, integrándose a un modelo de salud intercultural.
Estas intervenciones reejan que las parteras tradicionales cumplen un rol multidimensional dentro
de la comunidad, integrando funciones asistenciales, preventivas y espirituales. Su labor trasciende la
atención técnica del parto, ya que actúan como mediadoras culturales y guardianas de la salud comunitaria.
Este enfoque híbrido, que articula medicina tradicional, conocimiento espiritual y acompañamiento
personalizado, coincide con lo señalado por Gonzales (2010) y Mumford (1952), quienes reconocen que la
efectividad de las prácticas ancestrales reside tanto en la preservación de la vida como en la transmisión
de saberes comunitarios. De esta manera, la partera se constituye en un eje central de la salud materna,
uniendo el cuidado físico, emocional y cultural, y asegurando que las tradiciones locales continúen vigentes
frente a procesos de aculturación y modernización (Unigarro, 2015; Chiappe, 2015).
Seguimiento y vigilancia a la embarazada
La partería tradicional miskitu se caracteriza por un seguimiento constante del embarazo, basado en
la interacción regular entre la partera y la mujer gestante. Las mujeres en buen estado de salud realizan
consultas mensuales, mientras que aquellas con molestias frecuentes visitan a la partera dos o tres veces
al mes. Este monitoreo se complementa con la comunicación directa con el Ministerio de Salud (MINSA)
y el Sistema Local de Atención Integral en Salud (SILAIS), permitiendo la derivación oportuna al hospital
y la solicitud de transporte sanitario cuando se detectan situaciones de riesgo (R. Simons, comunicación
personal, 2023). Este enfoque reeja un modelo de atención que articula la medicina tradicional con los
protocolos de salud ocial, garantizando una atención segura y continua.
Durante el seguimiento del embarazo, las parteras identican tempranamente problemas de salud y
aplican intervenciones basadas en medicina natural, preparando remedios a partir de plantas medicinales
adaptadas a las necesidades especícas de cada gestante. Esta práctica evidencia la capacidad de la partera
para personalizar la atención y responder a riesgos físicos mediante el conocimiento ancestral (M. Nihimaya,
comunicación personal, 2023; Gonzales, 2010).
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Los testimonios de las mujeres asistidas por las parteras muestran que estas relaciones se caracterizan
por la conanza y la cercanía, generando un vínculo similar al de madre e hija, que proporciona seguridad
emocional y apoyo psicológico durante el embarazo, el parto y el posparto (R. Simons, comunicación
personal, 2023). Las mujeres valoran no solo la atención física, sino también las recomendaciones que
contribuyen a mantener la calma y el bienestar del feto, evidenciando la importancia de la salud mental
dentro del enfoque de cuidado integral.
Sin embargo, se observa un proceso de aculturación parcial, en el que algunas mujeres combinan la
medicina tradicional con la medicina occidental, optando por la atención hospitalaria en el momento del
parto, aunque continúan consultando a las parteras para tratamientos relacionados con enfermedades
espirituales o malestares menores (Gonzales, 2010). Este fenómeno demuestra que, aunque las prácticas
ancestrales se mantienen, las gestantes integran progresivamente elementos de la cultura médica occidental,
congurando un modelo híbrido de atención que combina lo tradicional y lo moderno.
En suma, la partería miskitu representa un sistema de atención integral que articula monitoreo constante,
medicina natural y prácticas preventivas espirituales, fortaleciendo la salud física, psicológica y cultural de las
mujeres embarazadas. Al mismo tiempo, la integración de prácticas de salud occidental evidencia la dinámica
de aculturación y la adaptación de los saberes tradicionales en un contexto contemporáneo, reforzando la
importancia de reconocer estos conocimientos en los sistemas de salud intercultural (URACCAN, 2009;
Mumford, 1952).
Relatos de los testimonios de mujeres asistidas por las parteras
Experiencias en el proceso del parto
Los testimonios de las mujeres evidencian que la atención del parto por parte de las parteras tradicionales
en la comunidad de Kamla se caracterizan por una intervención integral que articula saberes empíricos,
prácticas medicinales tradicionales, cuidado físico y acompañamiento emocional. En el primer relato, la mujer
describe una situación de dicultad durante el parto, cuando el bebé no descendía adecuadamente. Ante
esta complicación, la partera recurrió al uso de hierbas medicinales combinadas con esencias tradicionales
y sobos abdominales, logrando que, tras dos horas, el parto se desarrollara de manera exitosa. Esta práctica
demuestra la capacidad de la partera para identicar alteraciones en el proceso del parto y aplicar medidas
tradicionales para corregirlas, lo cual coincide con lo planteado por Gonzales (2010), quien señala que la
partera tradicional detecta complicaciones y aplica medidas preventivas y de emergencia dentro de su
ámbito de responsabilidad comunitaria.
Asimismo, las acciones posteriores al nacimiento como la limpieza con agua tibia, el vendaje de la cadera
y la cabeza reejan un conocimiento profundo del cuidado posparto, orientado a restablecer el equilibrio
físico y térmico de la mujer. Estas prácticas se inscriben dentro de la medicina tradicional, la cual, según
Espinoza y Pastorino (2021), cumple un papel fundamental en la atención de afecciones físicas y espirituales,
especialmente en contextos donde la salud se concibe de manera integral, incluyendo dimensiones corporales
y espirituales.
El segundo testimonio profundiza en la dimensión afectiva y social del cuidado brindado por la partera.
La preparación del espacio del parto, el uso de implementos básicos y la atención domiciliaria evidencian que
la partera actúa como una proveedora primaria de salud, tal como la dene la OMS (2002), quien reconoce
a la partera tradicional como una cuidadora independiente que asiste a las mujeres en sus propios hogares,
especialmente en comunidades con acceso limitado a servicios de salud institucionales. La permanencia de
la partera durante toda la noche, el acompañamiento emocional y la atención continua después del parto
refuerzan el vínculo de conanza entre la partera y la mujer, relación que desde la cosmovisión miskitu se
describe simbólicamente como un vínculo materno-lial, donde la partera es considerada “la madre de las
madres” (R. Simons, comunicación personal, 17 de agosto, 2023).
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Además, el apoyo extendido durante las semanas posteriores al parto incluyendo la preparación de
alimentos, el acompañamiento emocional y la ayuda en las labores domésticas conrma que la atención
de la partera no se limita al evento del nacimiento, sino que se extiende al puerperio, tal como lo señala
Gonzales (2010), al indicar que la partera cuida tanto a la mujer como al recién nacido por el tiempo que
considera necesario, brindando orientación, apoyo y acompañamiento continuo.
Un elemento relevante en el análisis es la diferencia generacional identicada en las experiencias de
parto. Las mujeres mayores, entre 50 y 60 años, relatan haber sido atendidas completamente por parteras
tradicionales hace más de dos décadas, mientras que las mujeres más jóvenes recurren principalmente a
la partería para sobos, medicina tradicional y atención de afecciones espirituales. Este hallazgo sugiere un
proceso de aculturación parcial, donde las prácticas tradicionales no desaparecen, sino que se reconguran
frente a la presencia de la medicina occidental, coherente con lo expuesto por Chiappe (2015) y Unigarro
(2015), quienes explican que la aculturación implica la incorporación de elementos externos sin una pérdida
total de la cultura propia.
Las recomendaciones posparto brindadas por las parteras como el reposo prolongado, el uso de ropa
abrigada, la abstinencia sexual, la higiene con agua tibia y la alimentación nutritiva reejan una concepción
cultural del cuerpo femenino que prioriza la recuperación integral y la protección frente a enfermedades
físicas y espirituales. Estas prácticas se relacionan con las leyes naturales de salud (Wan kainakahbaia),
mencionadas por líderes comunitarios de Kamla, quienes destacan que el incumplimiento de estas normas
puede generar desequilibrios y afecciones espirituales (C. Castellón Schultz y R. Simons, comunicación
personal, septiembre de 2023).
Finalmente, la extensión de estas recomendaciones a los familiares demuestra que el cuidado posparto
es entendido como una responsabilidad colectiva, donde la familia y la comunidad juegan un papel clave en
la protección de la mujer y el recién nacido. Este enfoque comunitario se articula con el Modelo de Salud de
la Costa Caribe Norte, el cual reconoce a las parteras empíricas como actores fundamentales de la atención
primaria comunitaria y valora su integración dentro de un sistema de salud intercultural (URACCAN, 2009).
En conjunto, los datos analizados conrman que la partería tradicional miskitu constituye un sistema de
cuidado integral, culturalmente situado y socialmente legitimado, que combina conocimientos ancestrales,
medicina tradicional, acompañamiento emocional y participación comunitaria, garantizando el bienestar
materno-infantil y la continuidad de las prácticas culturales en la comunidad de Kamla.
Transmisión de los conocimientos ancestrales de las parteras
Los hallazgos evidencian que la transmisión de los conocimientos ancestrales de la partería tradicional en
la comunidad miskitu de Kamla se encuentra en un proceso de debilitamiento progresivo. Si bien persisten
experiencias puntuales de transmisión intergeneracional como el caso de la partera que ha heredado sus
saberes a su hija, permitiéndole atender partos de manera autónoma, estas prácticas no representan la
tendencia predominante en las nuevas generaciones. Este escenario resulta preocupante, considerando que
la partera tradicional es reconocida como una proveedora independiente de cuidados primarios durante
el embarazo, parto y posparto, legitimada socialmente por su comunidad y con un rol fundamental en
contextos donde el acceso a servicios de salud institucional es limitado (OMS, 2002).
Desde la cosmovisión miskitu, la partera no solo cumple una función sanitaria, sino también social y
cultural, siendo concebida como “la madre de las madres”, una gura de respeto encargada de salvaguardar
la vida y el bienestar de las mujeres y de asegurar la continuidad de la comunidad (R. Simons, comunicación
personal, 17 de agosto, 2023). En este sentido, la disminución del interés de las jóvenes por aprender
la partería tradicional representa una ruptura signicativa en la continuidad de este rol comunitario,
históricamente sostenido por procesos de aprendizaje informal basados en la experiencia, la observación
y la herencia cultural (Gonzales, 2010).
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Los testimonios revelan que muchas jóvenes optan por migrar a la ciudad o por formarse en carreras
técnicas y universitarias, particularmente en el ámbito de la enfermería, priorizando los saberes académicos
occidentales sobre los conocimientos ancestrales. Este fenómeno puede interpretarse como un proceso de
aculturación y transculturación, donde el contacto constante con modelos culturales dominantes genera el
desplazamiento gradual de prácticas tradicionales, dando lugar a nuevas conguraciones culturales híbridas
(Unigarro, 2015; Chiappe, 2015). Dado que la cultura se sostiene a través de prácticas, rituales y símbolos
compartidos; cuando estos dejan de transmitirse, se debilita el sentido de pertenencia e identidad colectiva.
Asimismo, la inuencia de la tecnología y de los medios de comunicación masiva emerge como un factor
clave en la reconguración de los referentes culturales de la juventud miskitu. Estos medios introducen
estilos de vida, valores y aspiraciones ajenos al contexto comunitario, que resultan altamente atractivos
para jóvenes con una identidad cultural frágil, contribuyendo a la pérdida del interés por los saberes
tradicionales. Esta situación coincide con la advertencia de Mumford (1952), quien señala que la cultura,
cuando se desvincula de su función formativa y humana, puede convertirse en un factor de riesgo para la
continuidad social.
La pérdida progresiva de la partería tradicional también tiene implicaciones directas en el sistema de salud
comunitario. La partera no solo atiende partos, sino que acompaña integralmente a la mujer a lo largo de
su vida reproductiva, brinda apoyo emocional, orientación en planicación familiar y recurre a la medicina
tradicional para tratar afecciones físicas y espirituales, en articulación con otros agentes comunitarios como
los sukias y curanderos (Espinoza y Pastorino, 2021; R. Simons, comunicación personal, 15 de agosto, 2023).
Esta práctica integral resulta coherente con el Modelo de Salud de la Costa Caribe Norte de Nicaragua, el
cual reconoce a las parteras empíricas como eslabones fundamentales de la atención primaria y promueve
su integración al sistema de salud intercultural (URACCAN, 2009).
No obstante, los datos evidencian la ausencia de estrategias comunitarias e institucionales orientadas al
fortalecimiento, rescate y revitalización de los saberes de la partería tradicional. Esta falta de planicación
contradice los principios del modelo de salud regional, que enfatiza la participación comunitaria, el respeto
a los conocimientos ancestrales y la articulación entre la medicina tradicional y el sistema formal de salud
(URACCAN, 2009).
En consecuencia, la no transmisión de estos saberes pone en riesgo no solo la continuidad cultural del
pueblo miskitu, sino también la sostenibilidad de un modelo de atención en salud que ha demostrado ser
pertinente, accesible y culturalmente signicativo para las comunidades indígenas.
Propuestas de alternativas para el rescate de los saberes y prácticas de las parteras tradicionales
a las nuevas generaciones
En el diálogo de saberes realizado con las parteras y las mujeres de Kamla, se elaboró una propuesta para
el rescate y revitalización de los conocimientos, saberes y práctica de las parteras tradicionales las cuales
sugirieron desarrollar las siguientes acciones como:
1. Desarrollar talleres sobre el trabajo que realizan las parteras en coordinación con el MINSA.
2.
Que los líderes de la comunidad realicen gestiones con el MINSA y Gobierno Regional para que
les provean un local para la atención a las mujeres los materiales necesarios para la atención a las
mujeres embarazadas.
3. También, en coordinación con el MINED, realizar conversatorios con los jóvenes donde las parteras
compartan sus experiencias, conocimientos, saberes y prácticas.
4.
Asimismo, que la universidad, IMTRADEC, las autoridades de la comunidad, el MINED, MINSA y las
parteras mantengan una articulación activa para que se transmitan revitalicen las prácticas culturales.
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5. Realizar charlas con las jóvenes de la comunidad sobre la importancia de continuar con el legado
ancestral, mantener viva las prácticas de las parteras tradicionales.
6.
Que las parteras instruyan a sus hijas en la atención a las mujeres embarazadas mediante la práctica
constante.
7. Que la universidad URACCAN coordine con los líderes de la comunidad para que los estudiantes
puedan realizar sus prácticas preprofesionales con las parteras.
8. Concientizar a la población sobre la importancia del trabajo que realizan las parteras y el uso de la
medicina tradicional.
9. Desarrollar diálogos de sabres con los estudiantes de la secundaria, sobre el tema de la salud sexual
y reproductiva.
10.
Concientizar a las parteras para que transmitan sus conocimientos y saberes a las nuevas generaciones.
11. Que los líderes de la comunidad se involucren en los trabajos que realizan las parteras y les brinden
el acompañamiento necesario.
12. Realizar talleres con las mujeres embarazadas para la concientización de los riesgos y prevenir la
muerte materna.
V. CONCLUSIONES
El estudio evidencia que la partería tradicional miskitu en la comunidad de Kamla constituye un
sistema integral de atención a la salud materna, profundamente arraigado en la cosmovisión indígena,
la espiritualidad y la transmisión intergeneracional de saberes ancestrales. Los conocimientos,
prácticas y normas que regulan el ejercicio de la partería no solo garantizan la atención segura y
culturalmente pertinente de las mujeres embarazadas, sino que también fortalecen la cohesión
social, la identidad cultural y la preservación de la vida comunitaria.
Los resultados demuestran que la partera tradicional cumple un rol multidimensional que trasciende
la asistencia técnica del parto, posicionándose como agente clave en la promoción, prevención y
acompañamiento integral de la salud materno-infantil. La articulación de prácticas empíricas,
medicina tradicional, acompañamiento emocional y cuidados espirituales conrma la vigencia y
ecacia de la partería ancestral como un modelo de salud intercultural, coherente con los principios
del Modelo de Salud de la Costa Caribe Norte de Nicaragua.
No obstante, se identica un debilitamiento progresivo en la transmisión de estos saberes, asociado
a procesos de aculturación, migración juvenil, inuencia de la educación occidental y ausencia de
estrategias comunitarias e institucionales orientadas a la revitalización cultural. La reducción del
número de parteras activas y la escasa participación de las nuevas generaciones ponen en riesgo la
continuidad de un conocimiento históricamente validado y socialmente legitimado, con implicaciones
directas en la sostenibilidad del sistema de salud comunitario.
En este contexto, las propuestas surgidas desde el diálogo de saberes destacan la necesidad urgente
de fortalecer la articulación entre las parteras, la comunidad, las instituciones educativas, la
universidad y el sistema de salud ocial. La implementación de acciones formativas, espacios de
intercambio intergeneracional y procesos de reconocimiento institucional resulta fundamental para
salvaguardar los saberes ancestrales, promover la participación juvenil y garantizar la continuidad
de la partería tradicional.
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Finalmente, este estudio rearma que el reconocimiento, fortalecimiento e integración de la partería
tradicional miskitu no solo constituye una estrategia de preservación cultural, sino también una vía
efectiva para mejorar la atención en salud materna desde un enfoque intercultural, comunitario y
humanizado. La partería ancestral emerge, así como un patrimonio vivo que requiere ser protegido,
transmitido y valorado para asegurar el bienestar de las mujeres, las familias y las futuras generaciones
del pueblo miskitu.
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