
SALUD
URACCAN
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Finalmente, el modelo de salud de la Costa Caribe Norte de Nicaragua reconoce la relevancia de estas
prácticas tradicionales, integrando a las parteras empíricas, curanderos y líderes comunitarios como parte
fundamental de la atención primaria (URACCAN, 2009). Esto asegura la cobertura y accesibilidad de los
servicios de salud, fortaleciendo la autonomía comunitaria y la preservación de la medicina tradicional, lo
que conrma el papel indispensable de la partera en la salud materna y neonatal.
• Atención con plantas medicinales
Cuando la partera tradicional identica que una mujer cursa un embarazo con riesgo de parto seco,
recurre al uso de la medicina tradicional mediante la preparación de una bebida a base de una or roja y
sus hojas, conocida en lengua miskitu como Tangni pauni y denominada en español como or de avispa
(Hibiscus rosa-sinensis). La preparación consiste en remojar la or y las hojas en agua limpia, triturarlas
manualmente hasta obtener un líquido espeso, colarlo y dejarlo reposar entre una y dos horas. Según el
saber tradicional, esta bebida es administrada a la mujer embarazada tres veces al día durante una semana
previa al parto, con el objetivo de prevenir complicaciones asociadas a la falta de lubricación del canal de
parto, situación que, de acuerdo con las parteras, podría generar sufrimiento fetal, consumo del líquido
amniótico, asxia y, en casos extremos, la muerte del recién nacido o de la madre.
Asimismo, las parteras reconocen que la mujer gestante se encuentra en un estado de vulnerabilidad
física y espiritual, lo que la hace susceptible a afecciones causadas por entidades sobrenaturales presentes
en la cosmovisión miskitu, tales como Isigni (espíritu de un fallecido), Liwa mairin (espíritu de las aguas),
Prahako (espíritu de las lluvias), Latawira (alma en pena) y Duhindu (espíritu del bosque) (M. Nihimaya,
comunicación personal, 2023; Espinoza y Pastorino, 2021). Las prácticas de protección frente a estas amenazas
constituyen un componente esencial del cuidado integral, ya que combinan medidas preventivas, rituales
espirituales y estrategias de autocuidado que promueven la seguridad física y emocional de la mujer durante
la gestación, integrándose a un modelo de salud intercultural.
Estas intervenciones reejan que las parteras tradicionales cumplen un rol multidimensional dentro
de la comunidad, integrando funciones asistenciales, preventivas y espirituales. Su labor trasciende la
atención técnica del parto, ya que actúan como mediadoras culturales y guardianas de la salud comunitaria.
Este enfoque híbrido, que articula medicina tradicional, conocimiento espiritual y acompañamiento
personalizado, coincide con lo señalado por Gonzales (2010) y Mumford (1952), quienes reconocen que la
efectividad de las prácticas ancestrales reside tanto en la preservación de la vida como en la transmisión
de saberes comunitarios. De esta manera, la partera se constituye en un eje central de la salud materna,
uniendo el cuidado físico, emocional y cultural, y asegurando que las tradiciones locales continúen vigentes
frente a procesos de aculturación y modernización (Unigarro, 2015; Chiappe, 2015).
• Seguimiento y vigilancia a la embarazada
La partería tradicional miskitu se caracteriza por un seguimiento constante del embarazo, basado en
la interacción regular entre la partera y la mujer gestante. Las mujeres en buen estado de salud realizan
consultas mensuales, mientras que aquellas con molestias frecuentes visitan a la partera dos o tres veces
al mes. Este monitoreo se complementa con la comunicación directa con el Ministerio de Salud (MINSA)
y el Sistema Local de Atención Integral en Salud (SILAIS), permitiendo la derivación oportuna al hospital
y la solicitud de transporte sanitario cuando se detectan situaciones de riesgo (R. Simons, comunicación
personal, 2023). Este enfoque reeja un modelo de atención que articula la medicina tradicional con los
protocolos de salud ocial, garantizando una atención segura y continua.
Durante el seguimiento del embarazo, las parteras identican tempranamente problemas de salud y
aplican intervenciones basadas en medicina natural, preparando remedios a partir de plantas medicinales
adaptadas a las necesidades especícas de cada gestante. Esta práctica evidencia la capacidad de la partera
para personalizar la atención y responder a riesgos físicos mediante el conocimiento ancestral (M. Nihimaya,
comunicación personal, 2023; Gonzales, 2010).