
URACCAN
REVISTA UNIVERSITARIA DEL CARIBE No. 32
82
Como parte de las bases conceptuales del documento citado se dene, además, la necesidad de lograr una
integración adecuada entre las actividades académicas, laborales e investigativas. La integración entre los
tres tipos de actividades debe hacerse efectivo en las diferentes formas organizativas del proceso docente
educativo, con énfasis en lo profesional. El componente investigativo estará presente en las actividades
curriculares y extracurriculares, fomentando en los estudiantes la independencia, la creatividad y la búsqueda
permanente del conocimiento.
Esta idea exige, como el propio documento lo aborda, la posibilidad de prever espacios donde se estimule y
además concrete, el uso social del conocimiento, mediante la práctica laboral como parte de la formación. Lo
que aportaría una visión analítica más idónea ante la solución de problemas sociales, culturales, económicos
y ambientales; así como, contar con las exibilidades que permitan adaptar el contenido de estas prácticas a
las necesidades de los territorios. Ello permite crear y utilizar, con toda la profundidad de ambos términos,
alternativas contextualizadas que estimulen la conformación y concreción de la actividad cientíca desde
los GCEs, amparados por iniciativas auténticas en cada especialidad.
Es una prioridad que en el pregrado se alcance un nivel de identicación y compromiso con el trabajo
investigativo desde la organización de los GCEs, pues, en opinión de las autoras, este el resorte que conecta
con las prioridades del gobierno cubano, de los Organismos de la Administración Central del Estado y las
demandas sociales del territorio, lo que deriva en la formación integral del potencial cientíco en los Centros
de Educación Superior y otras áreas relacionadas con la ciencia. Investigar desde la plena identicación
con la profesión, el territorio y la ciencia desde el compromiso social, necesita hoy de una sacudida total de
concepciones tradicionalistas para lograr, según Borroto (2015), de manera transdisciplinar el desarrollo
de un pensamiento complejo que produzca conocimientos a la altura de los nuevos tiempos.
Plena actualidad tiene estas ideas de Borroto, cuando las consecuencias de la COVID-19 a nivel mundial
han desmoronado, en cuestión de días, las estrategias socioeducativas que para algunas sociedades llevó
años conformar. Desarrollar ese pensamiento complejo es la alternativa que ya tiene que ser parte de los
procesos de enseñanza y aprendizaje. Hoy es una necesidad agregar nuevas perspectivas de análisis que
permitan descubrir, identicar, analizar, los sutiles reclamos de problemáticas que han resurgido o adoptado
nuevas formas a raíz del largo período de aislamiento físico y social que se ha experimentado.
Relacionado con lo anterior, Flores (2011) plantea que: “la formación que debemos implementar para
provocar la innovación es el aprendizaje para actuar en contextos imprevistos, para situarse frente a lo
diverso, e incluso, a lo contradictorio, y para saber relacionar con todas las realidades” (p. 32). Como expresa
el autor citado, la formación debe ser integrada e integral, que tome en cuenta el saber, la profesión, el
trabajo y la vida misma.
Ahora exploremos la respuesta a la siguiente interrogante ¿Cómo se concreta la organización de los
GCEs en la carrera Pedagogía Psicología de la Universidad de Granma?
Con la implementación del plan de estudios “E” la carrera dinamizó su concepción y reactivó los GCEs
sustentada en la exibilidad curricular que este propone y la exigencia de vincular de manera adecuada las
actividades académicas, laborales e investigativas. Desde todos los niveles organizativos, tanto horizontales
como verticales, se asumió como principio rector una idea que el Documento Base para la Confección de
los Planes de Estudios “E” indica:
(…), se han de crear espacios propicios que favorezcan la motivación por la actividad profesional,
el desarrollo de capacidades de análisis y razonamiento, la introducción de los avances cientícos
y tecnológicos, la adquisición de habilidades prácticas profesionales y otras relacionadas con el
trabajo cientíco, así como favorecer el trabajo en equipo y la toma de decisiones, el enfrentamiento
a situaciones de la vida real, la comunicación oral y escrita, el uso de diferentes medios para la
obtención de la información cientíca, entre otros (MES, 2016, p.13).